LEO GARCÍA:"GILDA TOCA MI CORAZÓN ENTERO"

Por Natalia Sarramone


Leo García, reconocido artista que hoy representa a los fanáticos de Gilda, contó que el santuario de la cantante se encuentra totalmente deteriorado. En medio del éxito de la película que protagoniza Natalia Oreiro, el músico busca dar a conocer la realidad con la que se encuentran los fans a la hora de querer rendir homenaje a su patrona.

“Tenemos que aprovechar que hay una película de Gilda en auge, porque en dos semanas esto se olvida, el santuario desaparece y los que creemos sabemos que ella existe ahí, porque por eso es Santa Gilda y es lo que mantiene viva su tradición. Gilda es un emblema nacional, no es el éxito de una actriz o un director de cine”, contó Leo García a Generación B.

Leo se reconoce fan pero además, es el primer artista pop que eligió cantar canciones de Gilda. “Para mí, nobleza obliga”, dijo el cantante. Inició este pedido de ayuda ayer a través de sus redes sociales y busca que el gobierno, algún fan bien posicionado o la misma producción de la película, paren la oreja y den una mano para reconstruir el santuario.

Contestando a las duras críticas que recibe sobre su postura, y los malos tratos de parte de algunos medios, aclaró: “Yo hablo como fan, esto no me suma nada. Solo me suma veinte mil pelotudos en twitter que me putean y me dicen que soy frívolo y que busco fama, cuando Gilda toca mi corazón entero”.

García sostiene que el santuario tiene que convertirse en un lugar digno de visitas y homenajes, como los espacios que representan a tantos otros históricos artistas en el país. “Hagamos memoria: la casa de Carlos Gardel en un momento fue altamente abandonada. Después se restauró y hoy es un lugar cultural y turístico, que cualquiera puede ir a ver. Yo creo que el santuario de Gilda tiene que tener ese respeto”, explicó.

El santuario fue construido a pulmón por un fan de Gilda, y actualmente está arruinado porque se inunda fácilmente. “Lo único que quiero es pedir colaboración y conciencia de que mientras se habla del éxito de una película, el santuario está desapareciendo. Y el mito tiene que quedar para siempre. Aunque la verdad, yo creo tanto en Gilda que también creo que no necesita ayuda”, concluyó García.